Unos agentes con mucho olfato

En lo que va de año, la Policía Nacional ha intervenido más de 15 millones de euros en efectivo en distintas operaciones. Una parte, más de 300 mil, ha sido gracias a unos agentes con mucho olfato. En el mundo de las tecnologías, vuelve a triunfar el instinto.

Los perros han sido adiestrados para detectar el olor de la tinta. El proyecto comenzó en abril de 2009. Los agentes sospechaban que en muchas operaciones contra el narcotráfico los criminales guardaban dinero además de estupefacientes. Pero como reconoce el jefe del grupo escuela de la Unidad de Guías Caninos, el inspector Juan Antonio Sanz, a veces el dinero estaba mucho más oculto que la droga y no siempre se encontraba.

Hace unos años, en una operación en un poblado chabolista, la Policía sabía que los traficantes tenían guardada una cantidad de dinero muy importante. Lo habían averiguado gracias a una escucha telefónica. Pero no había manera. No aparecía por ningún lado. Al final, con una excavadora tuvieron que remover la tierra de toda la finca. Sólo así lograron localizar el tesoro. Hubieran tardado mucho menos de haber contado con especialistas cualificados. Ahora ya los tienen.

Es el grupo de perros BCL (Billetes de Curso Legal), uno de los pioneros en Europa. De momento son 12 canes. Como Roco, un labrador que ya ha descubierto 150 mil euros en un par de operaciones. En unos meses, estos animales, hasta ahora expertos en la búsqueda de drogas, han añadido a sus capacidades olfativas la de detectar billetes. El procedimiento es sencillo. Con la colaboración de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, comenzaron introduciendo a los animales el efluvio de la tinta que se utiliza para imprimir los billetes. Un aroma tan fuerte como característico. Después, siguieron con billetes nuevos troceados, que también desprenden un aroma potente. Y terminaron con billetes usados que, con tanto sobeteo, casi son imperceptibles para una nariz humana. Pero la canina es otra historia.

Un buen perro, y con adiestramiento adecuado mucho más, es capaz de distinguir una partícula entre 100.000. Y cuando está trabajando resulta prácticamente inútil desviar su atención con otro perfume.

Su primera intervención, contra las FARC

El grupo se estrenó con éxito en una operación reciente. Se trataba de desarticular una presunta trama de blanqueo de dinero de las FARC. Tres de los perros intervinieron en el dispositivo el pasado 1 de octubre. Y en un momento descubrieron ocultos tras varios muebles dos mochilas con más de 150.000 euros.

El adiestramiento, una tarea diaria

Los Guías Caninos se encuadran en las Unidades Especiales de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana. Unos grupos que se caracterizan por un reciclaje continuo, por buscar nuevas especialidades y perfeccionar sus técnicas y procedimientos.

"Son como perros de élite", comenta Antonio Serrano, uno de los instructores. "Necesita ejercicio y adiestramiento, que nunca finaliza. Intentas mejorar donde falla. Cada jornada preparas las prácticas, trabajas, le dejas descansar. Y así todos los días".

Antonio se encarga de tres perros. Entre ellos, Bolka, un pastor alemán muy nervioso y juguetón. Lleva 7 años con él. "Es como uno más de la familia", confiesa. "Te tienen que gustar mucho los animales. Yo llevo 17 años en Guías Caninos. Y, lógicamente, coges mucho cariño a los perros, que suelen acabar, una vez retirados del servicio, con nosotros, con familiares o amigos".

Ahora, con su trabajo y el del resto del equipo de policías, se suma una nueva especialidad. A las clásicas de búsqueda de explosivos, sustancias estupefacientes, acelerantes del fuego y seres humanos, así como rescate o defensa, se une la última novedad, detectar billetes. Eso sí, verdaderos. O los falsos fabricados con tinta similar a la real.

El blanqueo de capital u ocultar dinero negro va a ser más complicado a partir de ahora. No se llevan comisión, pero estos perros van a estar ahí para destaparlo.

Un simple «juego» para los animales
Su adiestramiento se basa en el llamado método positivo, por el que el animal actúa en función de su instinto de búsqueda y por el cobro de un premio, una recompensa que es simplemente el reconocimiento y el juego por parte del policía que lo guía. Las capacidades físicas, de obediencia y concentración de estos perros suelen mantenerse hasta los ocho años, lo que supone el fin de su "vida profesional" en la sección de Guías Caninos, en la que trabajan más de 80 animales encuadrados en las Unidades Especiales de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana.